Redes sociales y adicción a la aprobación externa

¿Estás viviendo para ti o para los demás? Cuando las redes sociales nos hacen adictos a la aprobación externa

Vivimos en una época donde la aprobación externa se ha convertido casi en una moneda emocional.
Cada “me gusta”, comentario o visualización refuerza la idea de que “lo estamos haciendo bien”. Pero… ¿para quién?
Detrás de esa búsqueda de validación se esconde, muchas veces, el miedo a no ser aceptados y la dificultad de vivir desde la autenticidad.
Vamos a comprender más a fondo qué hay detrás de las redes sociales y la adicción a la aprobación externa que cada vez está más presente.

Mujer fotografiando el horizonte con un telefono

El valor de ser uno mismo: la libertad emocional según Adler

El psicólogo Alfred Adler hablaba del “coraje de ser imperfecto” y de la libertad emocional que surge cuando dejamos de vivir para complacer a los demás.
Desde pequeños aprendemos —a través de premios, notas o reconocimiento— que nuestro valor depende de cómo nos perciben los otros.
Este patrón se consolida en la adultez y se traduce en conductas como buscar la aprobación constante, evitar mostrar desacuerdo para no ser rechazados u ocultar rasgos de nuestra personalidad que creemos “no encajan”.

Sin embargo, la autenticidad requiere valentía.

Preguntarte “¿estoy haciendo esto por mí o para cumplir las expectativas de los demás?” puede ser el primer paso para recuperar tu autonomía emocional.
Vivir para agradar es un esfuerzo infinito; vivir para ti es un acto de reconciliación con quién eres realmente.

El miedo a no ser aceptado

El deseo de pertenecer es una de las fuerzas más poderosas del ser humano. Pero cuando ese deseo se convierte en una necesidad, empezamos a reprimir partes de nosotros que consideramos “inadecuadas”.

Carl Jung denominó “la sombra” a todos esos aspectos que ocultamos por miedo al rechazo. Aceptar esa sombra —es decir, reconocer lo que somos sin juzgarnos— es un paso esencial hacia el autoconocimiento y la autenticidad.

Cuanto más fiel eres a tu esencia, más atraes personas y entornos que resuenan contigo. Y, del mismo modo, más fácil resulta soltar vínculos que solo se sostienen en el deseo de agradar.

Las redes sociales: el espejo de nuestra necesidad de validación

Las redes sociales han amplificado la búsqueda de aprobación externa. Cada interacción genera una pequeña liberación de dopamina, el neurotransmisor del placer y la recompensa, lo que refuerza el comportamiento de “seguir publicando” para sentirnos vistos y valorados.
Esa gratificación es real… pero también efímera. Al poco tiempo, vuelve la necesidad de recibir más reacciones, más comentarios, más aprobación.

Sin darnos cuenta, podemos caer en un ciclo agotador donde nuestra autoestima depende de un algoritmo.

Si nadie reaccionara a tu próxima publicación, ¿seguiría teniendo significado para ti?

Esa es una pregunta poderosa para reconocer cuánto peso tiene la validación externa en tu vida.

La trampa de la perfección digital

Las redes también nos exponen a un ideal de vida “perfecta”: viajes, cuerpos, relaciones o rutinas inalcanzables que despiertan comparación y frustración.

Al seguir de manera pasiva esos modelos, perdemos autonomía, ya que nuestras decisiones se ven condicionadas por lo que “se espera” o “está bien visto”.

No se trata de rechazar la sociedad ni las redes, sino de elegir con consciencia. Pregúntate:
“¿Esto refleja mis valores o solo lo hago por encajar?”

Cómo construir una relación más sana con la validación externa y las redes sociales

El cambio no pasa por eliminar redes, sino por redefinir la relación que tenemos con ellas y con nosotros mismos:

  • Practica el autoconocimiento: reflexiona cada día sobre algo que hiciste bien o algo que aprendiste, sin necesidad de compartirlo.
  • Guarda momentos solo para ti: no todo necesita ser publicado. Algunas experiencias tienen más valor cuando se quedan en la memoria, no en la pantalla.
  •  Haz limpieza digital: deja de seguir cuentas que te generan comparación o malestar. Pregúntate: “¿cómo me hace sentir lo que veo?”.
  •  Permítete fallar: fracasar y no dar explicaciones es una forma de sanar la necesidad de aprobación.
  •  Cuestiónate tus motivaciones: antes de actuar, pregúntate: “¿Lo hago por mí o por ser aceptado/a?”.
  •  Rodéate de relaciones auténticas: crea vínculos donde puedas ser tú mismo/a, sin filtros ni miedo al juicio.


Vivir desde la autenticidad no significa rechazar al mundo, sino encontrar tu lugar en él sin traicionarte.
Como decía Adler, “el mayor valor es el valor de ser imperfecto”.

Cuando aceptas quién eres, dejas de necesitar la aprobación constante y empiezas a disfrutar de una libertad más profunda: la de vivir una vida que tenga sentido para ti.

Si sientes que has estado viviendo más para agradar a los demás que para escucharte a ti mismo, la terapia puede ser un espacio para reconectar contigo, comprender tus necesidades y fortalecer tu propia voz.

1 comentario en “Redes sociales y adicción a la aprobación externa”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio